Siempre que buscamos iluminar un espacio encontramos la disyuntiva entre usar luz amarilla o luz amarilla. Mientras la luz amarilla (o cálida) es adecuada para crear ambientes por ejemplo en exhibidores de mobiliario, arquitectura y decoración, la luz blanca ofrece una mejor visibilidad y ayuda a resaltar detalles decorativos o del producto expuesto. Una de las características más importantes de la luz amarilla es el hecho de que es más efectiva que la luz blanca en espacios exteriores, ya que intensifica los colores al iluminar, además y por su calidez ayuda al estado de ánimo.

Ventajas de la luz blanca

  • Se ha demostrado en recientes investigaciones que la luz blanca da mejor visibilidad a las personas que caminan por aceras, lo que permite que sean menos propensos a tropezar en superficies irregulares. Así, en casa se puede colocar en pasadizos, patios y lugares de alto tránsito.
  • Nos permite resaltar los detalles decorativos en una habitación o sala, principalmente de noche.
  • Da más luminosidad empleando menos watt, lo que a la larga permite un bajo consumo de corriente eléctrica.
  • La vida útil de un foco de luz blanca es más prolongada, de aproximadamente 5 mil a 7 mil horas de uso.
  • No provoca calor lo que hace que tenga poca pérdida de energía.
  • No pierde intensidad de luz al aumentar las horas de trabajo, su luz se mantiene constante.
  • No queman al tocarlas.
  • No contienen sustancias como mercurio o gas, por lo que contaminan menos.

 

Ventajas de la luz amarilla

  • Es efectiva para usarla en exteriores por la eficiencia luminosa elevada.
  • Son más económicas y es fácil de encontrarlas en cualquier lugar de venta.
  • Le da calidez al ambiente.
  • En el uso indirecto de este tipo de luz ayuda a crear mayor dramatismo porque intensifica los colores, como por ejemplo: para iluminar una pintura o una pared texturizada.
  • Eleva el ánimo y se puede utilizar en espacios donde se reúnen personas.

 

 

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